viernes 30 de octubre de 2009

La jornada Jalisco

RICARDO SOLIS


I Parte

• E n t r e v i s t a : Jeremías Marquines


En el marco del primer Encuentro de Escritores del Pacífico, celebrado en Acapulco, Guerrero, charlamos con el poeta y ensayista Jeremías Marquines. A sus 40 años, con una labor reconocida y reconocible, ganador del Premio Nacional de Poesía “Jaime Sabines”, entre otros muchos, autor de poemarios como El ojo es una alcándara de luz en los espejos o el poderoso De más antes miraba los todos muertos, Marquines decide alejarse del ámbito habitual en el que la poesía se discute o se refiere, y el diálogo toma distancia de las mesas institucionalizadas, del horario forzoso y la ceremonia estirada…

–A estas alturas del partido ¿qué es lo que te importa en tu trabajo?

–Yo lo que hago es buscar lo atmosférico del poema. No me interesa mucho el tema, no es importante, es un pretexto para poder desarrollar una especie de halo de cosas, olores, sabores, que acompañan ese tema. Por otra parte, soy un convencido de que la poesía tiene que ser útil, debe servir. Aparte, hay que devolverle a la gente la poesía, eso es algo de lo que estoy absolutamente convencido. La poesía fue sustraída por un grupo mafioso, creo que se llaman poetas esos hombres están regenteando esa cosa y la disponen de acuerdo con sus intereses y sus necesidades particulares; a sus ganas, pues. Creo, entonces, que le quitaron la poesía a las personas, a la gente de la calle que, cuando ya no la tuvo, se puso a leer “cuentitos”, lo que ha venido a llenar ese vacío de poesía.

–¿Qué haría falta ante tal situación?

–No tienen poesía, pero no es porque ellos no quieran. Sería estúpido pensar que la gente es estúpida. Sería más sencillo si nos “bajáramos” un poquito –sin llegar, obviamente, a la barbarie–, tal vez podríamos regresarle un poco del glamour de la vida a la gente que, ante la falta de poesía, lee otra cosa. Creo que eso es lo que hace falta. Los poetas, parece, están en su nube de Gokú, escriben para otros poetas, buscan agradarle a tal o cual fulano, especializarse en el verso abstracto, el verso transitivo, el verso fuchi fuchi… Están más preocupados por agradarle a otro vato, de aquel lado, a otros que están igual de jodidos que él. La poesía es popular, así nació y así debe ser. Hay que regresarle su sentido original, su utilidad.

–Cuestión en la que has insistido en ocasiones anteriores…

–Quizá no viene al tema, pero a mí me cagan los poetas. Mira, la única cosa que debe importar en este asunto de la poesía es ver si, honestamente, el medio litro de cuartilla es bueno y ver si le dará algo a las otras personas. Estoy hasta la verga de esa madre, de andar buscándole el fuchi fuchi a la poesía. A la gente hay que darle cosas útiles, que le sirvan. Seguramente no faltará quien diga “éste no sabe nada”, pero eso tendría que verse en otro tipo de nivel; obviamente, tengo las manos limpias y con guantes y me puedo defender. Lo que sí quiero decir es que ya basta un poco de tanta mierda…

–Algo así como buscar la carne en el hueso del poema…

–Pienso, por ejemplo, que si yo tuviera un perro que se llamara Harpo y ese perro tuviera que ir a lamerle las cosas a la aurora, y darle un beso en la mejilla, no sé, cualquiera, y luego tuviera que regresar a contar todo lo que hizo, ese perro –llamado Harpo–, después de haber vivido esas cosas, no creo que se pusiera a escribir un poema abstracto, un poema un poco de regodeo con las palabras. Más bien contaría qué fue lo que fue a hacer. Creo que la poesía no tiene que narrar sino ir a lo fragmentario, porque así es como se piensa. Pensamos fragmentariamente, un poco como decía Montaigne. Hablamos según se nos vienen las cosas a la mente y creo que así debe escribirse también porque, por ejemplo, cuando nos ponemos a escribir un poema, tratamos de ser muy meticulosos, muy lógicos, que si la historia tiene o no qué cuadrar, eso es lo que menos debe de importar. Recuerdo algunos textos de Juan Ramón Jiménez (a mí me gusta mucho) del Poeta recién casado, en los que se rescatan las maravillas que puede hacer un árbol, o los pájaros. Las cosas más elementales y sencillas hay que referirlas, pero no como anécdota, porque es como la tripa del poema. Muchos poetas le apuestan más a la anécdota que a la atmósfera. Y la anécdota en un poema es basura. Importa más bien cómo se refiere ese momento, la multiplicidad de voces y eventos que ocurren a un tiempo. ¿Cómo se expresa eso en un poema? Insisto, puede parecer rudo e ignorante, pero para quien quiera pelear, tengo guantes…

Poemas

Consulta algunos poemas En Punto de Partida.

http://www.puntodepartida.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=807&Itemid=29

“Muchos escritores viven en su burbuja”: Jeremías Marquines

El literato participa en el XIV Encuentro Internacional de Escritores.

Mar, 29/09/2009 - 07:25
Presentó su más reciente libro en el marco de este festival.
Foto: Gustavo Mendoza Lemus Monterrey, NL.- creación.


Ensimismados, viviendo su propia fantasía mientras el mundo se destaza y se asfixia. Así viven muchos poetas, según la opinión del creador tabasqueño Jeremías Marquines, quien presentó su poemario Bordes transhumantes en el marco del XIV Encuentro Internacional de Escritores.
Bordes transhumantes es un poemario que ofrece imágenes del nuevo sureste mexicano, cargado de marginalidad, pobreza, amor y abandono y que deja de lado los estereotipos de “la jungla, el jaguar y su magia”, como reflexiona el autor al hablar sobre su
“Es un trabajo que nace de la experiencia, de las historias que escucho en las cantinas y que son contadas por emigrantes, de ésas historias que te llegan”, expresó el poeta, nacido en Villahermosa, Tabasco, en 1968.
Ganador del Premio Efraín Huerta en 1996 y del Juegos Trigales del Valle del Yaqui en el 2007, Marquines habla de cantinas, de conversaciones nocturnas con jornaleros borrachos o de anécdotas que e ha tocado vivir como principales néctares de nutrimiento poético.
Pese a narrar un tema que fue “moda” o “mediático” entre los escritores hace algunos años, como lo es la migración, Jeremías Marquines aborda esta situación desde la perspectiva que le toca vivir en su, ahora, lugar de residencia: Acapulco, Guerrero. Ahí, narra el autor, la realidad de los migrantes (centroamericanos o del sur de México) es evidente, donde la tristeza, la melancolía, el desamor o incluso el acoso de las pandillas mara salvatrucha.
“Este trabajo busca llamar un poco hacia la sensibilización del lector, de que no sólo se vea al migrante como el asunto de quien se va en busca de la lana, sino quien se va también en búsqueda de llenar un vacío espiritual”, destacó.
La presentación de Bordes transhumantes tuvo lugar en el auditorio “Alfonso Rangel Guerra” de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, en donde estuvo acompañado por la poeta Lucía Yépez, quien en su participación reconoció que por su origen tabasqueño lo evocó inmediatamente con nombres como Carlos Pellicer o José Gorostiza.
Esta referencia es un honor, aseguró el poeta, sin embargo, su ejercicio poético busca separarse de esa relación inmediata. Si acaso, aclara Marquines, su poesía pudiera tener alguna referencia a la de José Carlos Becerra o la de Gorostiza.
La poesía reflejada en su más reciente poemario dista mucho del acercamiento “místico” que muchos autores buscan al estar junto a la magnitud de la selva, a la sombra del jaguar o bajo el cobijo de los ríos. Para Jeremías Marquines, vivir en una burbuja no es un estado de vida.
“Muchos poetas viven en su burbuja y claro que tienden hacia una poesía de la preciosidad, del paisaje, son cosas respetables pero ellos no viven en el mundo real… pueden estar matando a los indígenas a un costado pero ellos siguen hablando de los ojos jaguar”, critica el poeta tabasqueño.
Al culminar la presentación, el autor comentó ante los escasos oyentes y estudiantes que no había podido traer ejemplares de su poemario a la ciudad para venderlos, por lo que recopiló una lista de correos electrónicos, asegurando que el poemario Bordes transhumantes estaría en sus bandejas de entrada por la tarde. Dieron las 17:00 y el poemario ya había llegado al correo.

Gustavo Mendoza Lemus

domingo 23 de agosto de 2009

II ENCUENTRO DE ESCRITORES DEL PACIFICO

jueves 20 de agosto de 2009


II Encuentro de Escritores del Pacífico

del 25 al 29 de agosto en Acapulco


Con la participación de autores como Hernán Bravo Varela, Víctor Manuel Mendiola, Coral Bracho, Aline Pettersson, Paco Ignacio Taibo II y Adolfo Castañón, inicia el Segundo Encuentro de Escritores del Pacífico, a realizarse del 25 al 29 de agosto.

“Queremos convertir a Acapulco Guerrero en algo más que un destino de sol y playa y promover circuitos culturales íntimamente arraigados con la literatura”, expresó Erika Lorena Lührs Cortés, secretaria de Desarrollo Social del Municipio de Acapulco, al dar a conocer en conferencia los pormenores de este encuentro.

Afirmó que serán más de 30 escritores de diez entidades del país los que participarán en conferencias magistrales, lectura de obra en universidades, presentaciones de libros y revistas literarias, talleres de narrativa y poesía y más de 13 mesas de lectura.

El programa incluirá un homenaje por el centenario del creador de la novelaBajo el volcán con la charla Cien mezcales para la mesa de Mr Lowry, con la participación de Ernesto Lumbreras, Luis Tovar y Paul Medrano.

“El presupuesto para este segundo encuentro creció en un 35 por ciento y amplia sus sedes, además de la tradicional Casona de Juárez y la Universidad Americana de Acapulco, al Colegio de Bachilleres 2 y la Universidad Loyola del Pacífico, con el fin de crear un estrecho vínculo académico”.

Anunció que los talleres literarios correrán a cargo de Fernando Nieto Cadena, quien abundará sobre el desarrollo de la poesía contemporánea y la narrativa de las últimas décadas, así como Juan José Rodríguez que impartirá un taller sobre la novela del siglo XX a la actualidad.

“También las autoras tendrán una gran presencia en el programa. Aline Petterson narrará sus experiencias para estructurar un cuento, mientras que Guadalupe Lizárraga ofrecerá la charla Narrarse en femenino”.

Con respecto a las presentaciones editoriales, mencionó el libro Arcángeles, de Paco Ignacio Taibo II, que será a bordo del barco Bonanzas que zarpará previo a la ceremonia de clausura.

“Durante el encuentro se presentarán también los libros Bordes trashumantes, de Jeremías Marquines; Los hechos concretos, de Roberto Ramírez Bravo; Alias Roberto Santos, de Iris García y Tres remedios para la nostalgia en el mar, de Julio Zenón”

Finalmente dijo que en la Casona de Juárez se presentarán los nuevos números de las revistas Blanco Móvil, La otra y Reversa. “Queremos que este encuentro sea un espacio para todos los gustos literarios y fortalecer la relación de autores con el público, los estudiantes y académicos de nuestro estado”. El Segundo Encuentro de Escritores del Pacífico se realizará del 25 al 29 de agosto.

jueves 21 de mayo de 2009

APUNTES DE UN VIEJO LEPERO

Erratas

Jeremías Marquines

Erratas, erratas, erratas, hoy diremos que las erratas son como la costura que se le hace al pantalón por la parte del culo y en el lugar y el momento menos apropiado, el pedo más pequeño la rompe. Pero también las erratas son como las putas ingenuas del cuento, intentan decir algo “decente” y en el camino se les convierte en majadería.

Y ya en serio, las erratas son desviaciones involuntarias del idioma, las más de las veces, y otras, se crean porque quien escribe muchas veces desconoce la forma correcta de hilar semántica y sintaxis y otras, porque de plano se ignora todo lo concerniente a las reglas de escritura y entonces lo que se escribe se vuelve un pedo.

Se cuenta que una vez un corrector de estilo muy culto, como los que se estilan en los periódicos de pueblo, harto de la perversión de nuestra lengua, al ver escrito: las carabelas de Colón, corrigió la oración y para hacerla más clara y bella escribió: las carabellas de Colón. Entonces alguien le preguntó cuántas eran “las viejas de Colón” y el sagaz corrector, tras haberse dado cuenta de su error, correspondió con otras erratas no menos famosas en los periódicos: Alejandro “El Glande”, “la Virgen Putísima” y “la perra viuda”.

Pero la errata más famosa de todas y quizá las más engorrosa, es la que según el novelista cubano José Prats Sariol tuvo que sufrir un poeta camagüeyano, pues su editor de origen andaluz le cambió el adjetivo “atroz” por un inofensivo adverbio de lugar quedando como sigue el título de su libro: “Siento un fuego atrás que me devora”.

Erratas hay muchas, y en los periódicos los reporteros día con día fabrican más, muchas veces por las prisas y otras porque simplemente les valen un carajo las palabras. Cito a continuación algunas erratas famosas que nos regala Prats Sariol en su novela Mariel que luego comentaré en esta espacio: “Los novios construyeron su nido de amor paja a paja”; “La dinamita inglesa abrió un boquete en el Castillo del Morro”; “La rana dorada de Frazer”; “Un odio (por oído) delicado es imprescindible a todo buen poeta”; “Pronunció un hermoso discurso plagado de hermoso conceptos”; “Ha sido detenido por tráfico de cocaína el inculpado Juan Pérez”; “Fue colocada la primera piedra del monolito a Lenin”; “El partido es el órgano motriz de las instituciones”; “Habíanse prometido que el que muriese primero haría el epitafio del otro”; “Elevemos un salmo, virgen esposa mía”; “Lanzaron los huevos del muerto a la otra orilla”.

APUENTES DE UN VIEJO LÉPERO

El Giocondo

Jeremías Marquines

“El Giocondo, en el suelo, muerto, y la Marquesa y José Luis se miraban, irreales, asustados, y en el aire tirante, de pronto, la malicia, la complicidad, el entendimiento, de nuevo, tras un minutos de hielo, la sonrisa cínica y resignada de él, la sonrisa vaga y brutal de ella, y luego la risa ya, la carcajada común, recíproca, nerviosa, enferma, rebotando de uno a otro, la convulsión de mala simpatía, de nocturno compadrazgo, de alegría sin remedio, homicida alegría, sobre el cuerpo, tendido de allá abajo, en el suelo, sobre el cuerpo muerto”. (El Giocondo, Edit. Planeta, Barcelona, mayo de 1972).

Francisco Umbral, uno de los grandes dandys de la literatura mundial y el periodismo ha muerto a los 72 años. Nació en 1935 en Madrid. Escribió más de setenta libros, entre novelas, ensayos, cuentos, reportajes. Su estilo fue objeto de estudio por su precisión, calidad y dominio del castellano. Recibió el premio Cervantes, máximo galardón de las letras hispánicas en el 2000, el Príncipe de Asturias de las Letras en 1996, mucho antes el premio Nadal, entro otros más. Prosista perfecto, ironista por vocación. Fue cronista de la crápula vida madrileña durante varias décadas en los diarios ABC, El País, El Mundo.

Además de El Giocondo, una de las novelas de mi preferencia, de la que extraje el párrafo con el que inicia esta columna, Umbral escribió: “Memorias de un niño de derechas”, “Nada en domingo”, “Amar en Madrid”, “Crónica de esa guapa gente”, “Memorias eróticas”, “Las españolas”, “Las respetuosas”, “Las ninfas”, “Los males sagrados”, “Trilogía de Madrid”, “El socialista sentimental”, entre otros títulos. En México, Francisco Umbral sólo fue conocido por una reducida cofradía de lectores, casi todos escritores. Para el gran público, es decir, la mayoría que no sabe en qué mundo vive, este gigante de las letras españolas simplemente no existió.


APUNTES DE UN VIEJO LEPERO

José Carlos Becerra: la oscura presencia

Jeremías Marquines

El 27 de mayo de 1970, en una carretera de las cercanías de San Vito de los Normandos, en Brandisi Italia, falleció en trágico accidente a los 33 años de edad el poeta tabasqueño José Carlos Becerra, autor de los libros: Relación de los hechos, El otoño recorre las islas y Cómo retrasar la aparición de las hormigas.

A pesar de lo escaso de su obra, Becerra es uno de los poetas más significativos de su generación (los que publican libros en los años 60 y 70) y punto de referencia para algunos escritores jóvenes, incómodos con una poética de la autorreferencialidad sosa. El libro más importante que Becerra publicara en vida: Relación de los hechos, lo muestran como maestro de la poesía “oscura”, hermética, del trovar claus vanguardista.

José Carlos Becerra, reorienta el rumbo de la escritura poética en México al refuncionar el versículo bíblico, antes explorado por Paul Claudel y Saint-John Perse y Whitman y ponerlo en función de un complejo mecanismo autorreproductor de imágenes procedentes de un extraño territorio que la mirada encuentra en su propia invención. La poesía de José Carlos Becerra, es lo más parecido a un sistema de instantes incumplidos que anula el tiempo real y sobrepone el tiempo mítico con su cadencia legendaria; unos tras otros se suceden los giros de esa rueda nocturna, infinita, en la que convirtió su escritura poética, un laberinto de laberintos como alguna vez intuyó el infinito Jorge Luis Borges.

En los reinos extraños de Becerra uno no sabe si vienen o van las imágenes de la melancolía profunda, pero sería engañarnos si uno se atreviese a descifrarla o cuando menos al recuerdo: No, no se recuerda nada, la mirada extendida, curvada por el peso de aquello que no mira, que no necesita comprender, la penumbra que queda en las palabras.

A José Carlos Becerra, nunca le interesó el poema como un edificio lógico donde una idea sigue a la otra con rigurosidad ensayística para finalmente revelarnos el gran mensaje, el esplendor de todas las cosas nacidas y por nacer que, según se cree, a los poetas se le muestran los hados y los idos, como entendieron y lo practicaron algunos de sus contemporáneos y como todavía alguno que otro despistado lo hace. A Becerra lo que le interesaba era generar una sensación de exasperante turbación en el lector, que casi por lo regular siempre terminaba en la derrota de los parámetros (sico) lógicos del convencionalismo poético. Su poética es una exploración de los sentidos, de los cuales destacan preferentemente dos: el tacto y la mirada: el suceso y la añoranza, el antes y el después presente en toda la obra de Becerra; es ahí, al imperio de los sentidos, a donde apunta el fin último de los versos de este poeta; al entender así el texto poético de Becerra, el intelecto no necesita comprender nada, ni saber nada: la poesía es esa penumbra que queda en las palabras, un regocijo de los sentidos, un revoltijo de las pasiones que según mal-decía Descartes todas tienen su bohío, allá por rumbos el corazón.

Una definición de la personalidad lírica de Becerra nos las ofrece el nóbel mexicano Octavio Paz en su prólogo “Los dedos en las llamas” que aparece en la antología Poesía en movimiento (México 1915-1966), Paz señala su sorpresa al leer un manuscrito de Becerra enviado a él por José Emilio Pacheco. Decía: “Confieso que me interesó más el tono de esa voz que lo que decía. Es un fenómeno frecuente: muchas veces nos emociona más el acento del poeta que lo que llaman su mensaje. Solamente cuando el poeta se realiza, quiero decir, cuando el poeta desaparece en la transparencia de la obra, la emoción del lector es total: el sentido es ya indistinguible de lo sentido”.

Ese tono que emociona a Octavio Paz, está dado en Becerra por el empleo de una sintaxis rítmica semántica, entresacada y reelaborada a partir de sus lecturas de Saint John Perse, Aimé Césaire y en su última etapa de Lezama Lima, entre otros. Pero sobre todo, por la utilización de lo que algunos críticos llaman imagen visionaria. “Lo específico de la imagen visionaria es que no es fruto de un capricho; tampoco resulta menos humana ni espontánea que la tradicional. La imagen tradicional es la que se engendra en la “semejanza física que media entre el plano real y el correspondiente evocado”. (El cabello de oro y el agua de cristal son ejemplos típicos de la imagen tradicional). También son imágenes tradicionales aquellas que “se justifican en la semejanza moral o espiritual de dos seres”. Y por último, as imágenes que “emanan de la identidad en el valor con que dos miembros, el real y el evocado, se ofrecen a alguien”.

A este tipo de imagen que usó la poesía del Siglo de Oro y otros movimientos literarios, se opone el simbolismo de la imagen poética contemporánea. Se trata de una imagen irracional y subjetiva, mientras que la tradicional era objetiva y racional. En la imagen visionaria, por el contrario, nos emocionamos sin que nuestra razón reconozca ninguna semejanza lógica, ni aun, en principio, basta con que sintamos la semejanza emocional entre ellos”. José Carlos Becerra trabajó toda su obra bajo esta premisa.

A pesar de la importancia que para la poesía contemporánea tiene la obra de José Carlos Becerra, este poeta ha sido muy poco frecuentado por las nuevas generaciones de poetas mexicanos que loan la inmediatez y a ella condenan la escritura poemática donde la poesía es la gran ausente. Queda pues, en el poeta del Otoño recorre las islas, el precedente de lo que obligadamente implica, en estos tiempos, ser un verdadero poeta.

sábado 9 de mayo de 2009

EL GOLPE MAESTRO DEL LEÑADOR




Por Armando Alanís Pulido
A propósito del libro: Varias Especies de animales extraños...



I. Cada hombre sufre su fatal destino tanto aquí como en el más allá o la poética del lector.

Cada vez que observo y leo varias especies de versos extraños cubiertos de inquietante sugestión y de floración desbordante juego a intentar encontrar una poética (aclaro que la poética que busco es la mía como lector por encima de la que -no digo tiene, sino- ejerce el autor como detonador y como donador de cosas, ideas e imágenes) y me doy cuenta, por ejemplo que la poesía es capaz de hacer que nos interesen –sin ser unos interesados- cosas que a los demás les interesan, a mi me gusta pensar que a los lectores de poesía los protege esa costumbre que tienen de asombrarse, y que esperanzados no saben lo que les espera: la prolongación visible de lo invisible, para decirlo más poéticamente.
Jeremias Marquines ( Villahermosa, Tabasco1968) pertenece, para fines prácticos a la generación de los poetas mexicanos nacidos en la década de los sesentas (1960-1969) del
siglo XX , una generación ya identificada, clasificada, fichada, premiada, excluida, ninguneada, difamada y antologada pero sobre todo CONFORMADA y me atrevo a decir que a pesar de su volumen (algunos afirman que es la más numerosa y en ese sentido muchos investigadores suelen confundirse ante la muchedumbre) es la que esta haciendo más aportaciones a la actual poesía que se escribe en México, solo basta mencionar a algunos de sus mas destacados miembros: Jorge Fernández Granados, Samuel Noyola, Mario Bojorquez, Luis Armenta Malpica y por supuesto Jeremias Marquines que es del que nos ocuparemos hoy; quisiera ir más allá de las referencias al genio loco de Richard Dadd[1] y a algunos de sus actos y a algunas de sus pinturas pero es imposible alejarse de tan interesante personaje, Marquines, redescubre la dulzura a veces tan miserable y convierte, entreteje, reconoce y humedece los cursos exactos de la palabra que nos hace reconocer y por que no decirlo, recuperar el sentido de ciertos estados emocionales evocados con frecuencia y difícilmente aceptados como lo que verdaderamente son; en ese tono se nos predicen nuestras circunstancias, y se nos involucra con nuestros conflictos, se nos transporta , se nos derrama, se nos desentierra, el autor no se salta nada, porque acá entre nos: ¿a poco no es difícil estar loco?

II. Estas como ventanas donde nada se mueve o como quiera que se llama el deseo.
En Bethlem podemos clasificar a las ventanas de muchas maneras, pero no hay tales cosas, estamos ante sueños o ante recuerdos, ante un rostro, o ante un aroma, ante la cólera desvalida de las nubes, o ante un lejos con su siempre, estamos, ante como quiera que se llame el deseo y ahí esta el asunto: desesperanza.

Cito:

La desesperanza tiene forma de un sexo grande,
abierto y sinsaboro como los dedos
de una mujer que hace el amor a solas.


(XXIV, pagina 40)

Y las hojas de papel engullen a los desvelos y si observamos fijamente veremos a las soledades que iluminan y reclaman lo que les corresponde: esos suspiros por los que suspiramos, porque alguna vez padecimos -reconozcámoslo- de una ternura indecible, hoy Jeremias Marquines lo dice así nada más, reposando, llorando, escribiendo que al mundo no le hacen falta las palabras y el mundo como que se ríe, como que se sorprende, como que lo agradece.

Yo insistiría en que no hay que perder la cabeza[2] ante las grietas o ante unos labios, y en el remoto caso de que no fuésemos superiores a la nostalgia o a las cosas dolientes, habrá en estas páginas desvaríos superiores a nuestras culpas que endulzaran lo que a veces brilla y no es oro.

III. La duración insuficiente de la nada o el color

Ahora caigo, aquí esta la conciencia que no se sobrepone sino que más bien se intimida e intima con el mundo, el autor ilusionado ante el abismo y la intuición nos hace razonar sobre algunos de nuestros desvíos, catástrofes que responden al nombre de soledad y que se afianzan al pasado –ahí están bien-, Cito:

El color es el razonar de un desvío
que insiste siempre hacia la soledad.
Como la catástrofe
La ilusión siempre necesita dos: el abismo y la intuición.
Por eso el color puro no requiere un
terremoto para revelar su hondura.
Basta ponerse de pie Para que se derrame todo

(XXXVIII fragmento, pagina 60)

Pero Marquines las condena a la memoria eterna (es decir a la memoria poética del lector)con esos versos irresistibles y bien dibujados que suavizan la superficie donde recluidos se mezclan el color y el lenguaje, ahí mero somos testigos de combates, vampirizaciones, laberintos y hermosos silencios lo que nos hace disfrutar la lectura por partida doble como una diversión y como una fascinante aventura, celebro el acto responsable que es la escritura de Jeremias Marquines que crea las condiciones necesarias para hacernos sentir destinados a lo más esencial de lo invisible: la quietud que nos alimenta el rostro con el más humano de los colores: la poesía.

Jeremías Marquines
Varias especies de animales extraños cubiertos de piel jugando en una cueva con un pico mientras Richard Dadd observa desde un calabozo de Bethlem.
Gobierno del estado de Tabasco, Instituto estatal de cultura, 2008.
66 p.p.

[1] 1817-1886 pintor ingles, parricida y demente, vivió la mayor parte de su vida encerrado en el manicomio de Bethlem, sus característicos cuadros de hadas duendes y criaturas sobrenaturales presentan una obsesiva atención al detalle
[2] Esta referencia alude al parricidio cometido por Dadd (decapitó a su padre con un hacha y luego lo desmembró), de igual manera el titulo de la reseña “El golpe maestro del leñador” es el titulo de unos de sus cuadros más fascinantes que pinto a lo largo de nueve años 1855-1864 sobreponiendo imágenes, el cuadro cuyas medidas son 67 cm X 52 cm se encuentra en exhibición en la galería Tate en Londres y el espectador se puede llevar horas apreciando todos los detalles incluidos.

Carlos Leppe
















Criticando a la tv En el 2000 inauguró el siglo y los 100 años del arte chileno entrando al Museo de Bellas Artes arrodillado, gritando, sucio, con sangre en el cuerpo y con un cartel en el cuello que decía: “Yo soy mi padre”. Al creador de “El happening de las gallinas” no le interesa la mentada “institucionalidad cultural” y cree que Chile “es una larga y angosta fila de huevones”. Ha pasado el tiempo en que Leppe aullaba y se orinaba en los pantalones, haciendo de su gesto artístico un electrizante choque de impresiones. Carlos Leppe, quien participó activamente en la vanguardia chilena de las décadas ’70 y ’80, fue asesor de imagen del PPD a fines de los ’90 y director de arte del área dramática de TVN; ya no se quiebra sandías en la cabeza, como lo hizo hace algunos años en una lectura poética a pasos de La Chascona, casa de Pablo Neruda en el barrio Bellavista, donde el acto cerraría con una de sus performances.
Nació en Santiago el 9 de octubre de 1952. Ingresó a la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile en 1971, donde estudió Licenciatura en Arte con Mención en Pintura. Fue discípulo de Eugenio Dittborn, Carlos Altamirano, Francisco Smythe y Nelly Richard. En 1970 participó en el surgimiento del video arte en Chile y en la irrupción masiva de la fotografía en el Panorama Artístico Nacional junto a otros artistas nacionales.
Sobre la televisión sabe mucho, y analiza más. Esta entrevista, realizada por Revista Fibra muestra su lado sarcástico y no deja títere con cabeza. Disfrútenla:
La televisión es un dispositivo de encubrimiento. Lo que hace es encubrir la realidad. Tratar de que las flores en el florero luzcan más frescas y primorosas de lo que son, evitando a toda costa que se vea el tinglado que las sostiene. La televisión no es una herramienta de educación, ni un arma de manipulación ideológica, ni tiene vocación misionera ni sirve para administrar justicia. No es escuela, partido político, iglesia, tribunal, y eso cuesta que lo entiendan los dueños, sobre todo los que quieren entregar valores. La televisión es igual que una lámpara, un objeto doméstico capaz de bombardear luz.
- Y hoy parece que el brillo de esa luz agoniza.
Efectivamente, los canales trabajan mordiéndose la cola durante los 365 días del año. La única herramienta que están utilizando es la saturación, y el único destino de la televisión es revolcarse todos los días como un niño con sus mismos peluches sobre la misma alfombra. Leppe tiene un computador de última generación sobre su escritorio antiguo. En la pantalla hay un logo que podría ser el de la próxima teleserie de UCTV. A fines del 2002, cuando Verónica Saquel pasó del 7 al 13 y se llevó a Leppe con ella, los medios consideraron que la suya era una de las contrataciones más transgresoras de la estación católica. Ambos se anotaron un poroto con Machos, pero el 2004 el 7 arrasó a Hippie con Los Pincheira. Leppe es lapidario en su análisis de Hippie: “El error estuvo en una cuestión muy común en televisión: contratar a gente inespecífica. Este gallo Galaz creyó que se la podría en televisión y no se la pudo, porque, para qué estamos con cosas, tampoco se la puede en cine”.
- Parece una opinión bien arbitraria dado el éxito de su película El Chacotero sentimental. Déjame decirte que detrás de ese éxito está Roberto Artiagoitía, porque la película no fue otra cosa que el traslado de un fenómeno radial, liderado por Artiagoitía, al cine. El otro error fue la ambición del guión, que carecía de un blanco claro. Pretender abordar, entre muchos otros temas, procesos tan complejos como la Reforma Universitaria, fue desmesurado. Ya desde ahí uno podía sospechar que este Cristián Galaz no entiende nada del género teleserie.
- ¿Vicente Sabatini, director de Los Pincheira, sí entiende el negocio? Sí, pero lo entiende tanto que se está remedando a sí mismo todo el tiempo. ¿No encuentras tú que las gitanas de Romané eran igualitas a las turcas de Los Pincheira?
- ¿A qué se debe que TVN esté empecinado en ofrecer ficción: teleseries tradicionales, teleseries para adultos, miniseries, y que Chilevisión anuncie que el 2005 le seguirá los pasos? - A que el público está ávido de fantasía, y sobre todo a que ama el fragmento. La gente quiere matricularse en un programa de estudios que ofrezca 149 clases. Que le ofrezca tener para mañana algo que descubrir. Esa es la clave del género.
- ¿Crees en aquello de instalar contenidos sociales polémicos a través de una teleserie? Todo cabe, pero lo más importante es que el guión tenga la capacidad de tensionar al espectador cada día. Pero no hablemos más de teleseries. Hablemos de los telediarios.
- Ya, pero partamos comentando qué mensaje comunican con su visualidad los cuatro canales grandes. - Ningún canal hoy tiene identidad. La única identidad que uno logra entrever es la que les fabrica la asesoría publicitaria.
- ¿Qué te parece el slogan de TVN: “Mejor TV”? Los slogans de la tele son en su mayoría crípticos y fashion. O sea, no sirven. No son verdaderos compromisos con un anclaje corporativo importante, serio, profundo. “Mejor TV” del 7 es “sofistiquete”, así en cursiva y con comillas. Más que un concepto es una siutiquería de juego de lenguaje. Frente a eso, prefiero “Está bueno el 13”, que es medio acampado y carece de soberbia.
- Pero es re-jodido afirmar que algo está bueno cuando otros dicen que no está tan bueno. Yo no sé si es mala o buena estrategia, pero ese concepto habla de una estructura que es capaz de comentar públicamente “¡puchas, que hemos estado mal!”.
- “Atrévete con Chilevisión” es el slogan del 11. ¿Cómo encuentras que se para el flamante canal de Sebastián Piñera? Se para exclusivamente con el talento de Jaime de Aguirre, de Paulsen, de Guillier.
- Pero ahí estás hablando de talentos personales, no de una poderosa imagen visual.
Sí, porque sus logros visuales son cero, empezando por Tolerancia cero, que parece una galería de arte muy triste, con unos cuadros prestados colgando. La visualidad de ese programa es pre- Don Francisco. Ese es otro problema de la televisión chilena: creer que a los sets hay que aplicarles el orden del teatro, sin darse cuenta de que éste no es un espectáculo frontal, sino circular. Por la indocumentación - así llama Leppe a la ignorancia - , los directores están convencidos de que la estética televisiva pasa por su gusto personal. No tengo problemas en que decores tu dormitorio, pero cuando ese dormitorio va a salir por televisión hay que construirlo visualmente en función de un discurso conceptual, no decorarlo. En este punto, Leppe agarra vuelo de kamikaze contra los in-te-rio-ris-tas, como dice pronunciado. - En TVN escogieron a esa niña Tannenbaum (Ximena) para diseñar la escenografía del Buenos días a todos. Craso error, porque ella no es diseñadora sino una comerciante que se agarró del artdecó post Warhol para ganar plata. Es decir, la televisión ha pasado de la apuesta del teatro a laapuesta de los decoradores de Alonso de Córdova. Ninguno de los canales de televisión chilenos tiene fuerza visual porque los que pretenden dársela son amateurs. ¿Por qué acá nada se ve como la TV5 francesa, donde detrás de todo hay poderosos diseñadores visuales? Por eso.
Aunque la fama de Leppe está ligada a las teleseries, para él la impronta de un canal radica en su “telediario”, como dice. “La actual identidad de Chilevisión descansa en Alejandro Guillier. Yo creo en la inteligencia e intuición de Jaime de Aguirre, quien ha incentivado el anticliché que representa Guillier frente a Gómez-Pablos, Hofmann y la ida para la casa de Serrano y De la Maza. Fíjate nada más en la vocalidad de Guillier, en su voz”.
- ¿Qué le pasa a su voz? - Es muy normal, nomás. No es afectada. No es impostada. Y su dueño tiene asumida la posibilidad del accidente en cámara sin culpa. Puede decir “parta” y reírse, y corregirse y decir “perdón, palta”. Eso humaniza a un comunicador, quien no puede ser un muñeco de ventrílocuo, y eso parece no entenderlo TVN. Uno no quiere recibir las noticias de boca de este señor Gómez- Pablos, que constituye una impostación y representa una importación. Es impostado e importado. Y esa importación si bien puede fascinar a muchos como lo haría un modelo categoría B de una revista de hombres, dificulta la comprensión de los mensajes a un receptor perturbado por su hispanidad de souvenir. En Canal 13 cuentan con Mauricio Hofmann, un tipo creíble al que ridiculizan sin darse cuenta poniéndole un computador Hewlett-Packard en las manos. Ahí falta alguien que diga que la independencia editorial no se expone a las leyes del placement publicitario. Lo grave ahí no es lo que pida el auspiciador, sino que no se den cuenta de que eso daña la imagen del noticiero y del canal.
- Se nos queda en el tintero Mauricio Israel. - Primero quiero decir que Mega encarna lo reaccionario, la derecha más aburrida y poco creativa que existe. Respecto a Israel, en términos de imagen es la puesta en escena de lo negro.
- Yo creía que eso era Carlos Pinto. - La mezcla de vinagre, cloro, agua de acequia que hace Pinto a lo único que conduce en el imaginario nacional es a la pesadilla. Si después de la dictadura los chilenos tuvimos la posibilidad de dormir tranquilos, no lo logramos, porque primero aparecieron las famosas tarjetas de crédito, y después Carlos Pinto. Israel no es la pesadilla sino lo sospechoso, presente en sus juicios político-filosófico-futbolísticos. Pero el programa más representativo del Mega es Morandé con Compañía, donde se intenta pasar por moderna y suelta la vulgaridad más dañina. Y se coloca a un patrón de fundo en medio de la partusa del poppolo. El programa logra lo que logra porque el plató es violado por ese público de hombres que en cualquier momento pueden pellizcarle una pechuga a la malabarista. O sea, no cumple con las leyes del circo. Las suyas son las leyes del accidente en que el público, los mirones, rodean al infartado contemplando cómo se muere en la calle.
- Y así y todo es un éxito. - No, se está muriendo, igual que el infartado en la calle. Es más, creo que ya murió, porque lo único que puede durar es la discreción con inteligencia, que es, en definitiva, lo que constituye la verdadera elegancia. ¿Otro café?

APUNTES DE UN VIEJO LEPERO


Elogio y memoria de los glúteos





Jeremías Marquines

Francisco Umbral (Madrid, 1935). Es un escritor que se puede decir, clásico, si esa palabra designa lo que está bien escrito. Su obra abarca la novela, el ensayo, el cuento y los artículos periodísticos. También ha sido traducido a la mayoría de los idiomas que se pueden leer. Dicen algunos críticos que su estilo es objeto de estudio por su precisión y calidad y su dominio del castellano le convierte en un maestro. Entre sus obras destacan: Amar en Madrid; Nada en el domingo; Crónica de esa guapa gente y Memorias eróticas.
La editorial española Temas de Hoy, publicó en 1992, como parte de su colección Biblioteca erótica, una serie de textos de ocho destacados ensayistas ibéricos, sobre alguna parte específica del cuerpo femenino. Los participantes de este libro colectivo titulado Verte desnuda son: Antonio Alvarez Solís (Madrid 1929).De sus libros destacan: Doce cuentos eróticos y algunos relatos más; Escrito desde la cama y el año que va a pasar. También Antonio Gómez Rufo (Madrid 1954), escritor, autor de una docena de novelas entre ellas: El último Goliardo y Natalia; Contra el poder y la gloria y Cómo ligar con esa chica...
Aparece también a Andrés Amorós (Valencia 1941). Premio Nacional de Literatura; entre sus libros destacan: Introducción a la novela y Luces y candilejas. Luis García Berlanga (Valencia 1921), es otro de los escritores más sobresalientes de la literatura española y del séptimo arte. Director de la colección erótica La sonrisa vertical de editorial Tusquets; sus películas: El verdugo; Bienvenido Mister Marshall y La escopeta nacional lo convierten en un clásico. Eduardo Haro Tecglen (Pozuelo de Alarcón Madrid), es editorialista y crítico de teatro de El País, autor de varios libros. Aparece de igual modo, Antonio Hernández (Arcos de la Frontera, Cadiz 1934), poeta que ha obtenido los más importantes reconocimientos en este género y novelista de éxito, su obra ha sido traducida a varios idiomas, destacan sus libros: Nana para dormir francesas; Homo loquens e Indumentaria. Le sigue Fernando Quiñones (Chiclana de la Frontera, Cadiz, 1930), escritor y articulista, ha obtenido los premios Café Guijon, Juan Sebastián Elcano y Ciudad de Melilla, entre otros. Sus obras más conocidas son: Las mil noches de Hortensia Romero (finalista del premio Planeta 1979); La canción del pirata (Finalista Premio Planeta 1983) y Memorándum, entre otras más. Y Antonio de Senillosa (Barcelona, 1932), periodista y político, importante promotor cultural y conferenciante.
De los textos, excelentes todos, que aquí aparecen, interesa el de Francisco Umbral: Elogio y Memoria de los glúteos. Un extraordinario ensayo sobre de por qué al culo no se le debe de llamar pompis, ni trasero, ni nada de esos otros eufemismos que usan los hipócritas para no decir culo, que resulta mucho más limpio y pedagógico. Resumiré brevemente, por razones de espacio, algunos fragmentos de este ensayo de Umbral sobre la cosa.
Estas son sus definiciones:
Pompis: tienen pompis nuestras tías, todas las señoritas que tocan el piano sin saber piano y las niñas educadas en las monjas, hasta que se liberan y se realizan, hacia los catorce.
Nalgas: tienen nalgas las solteras de profesión, cajeras en una vieja ferretería de Postas o Carretas, funcionarias municipales y señoritas del Cuerpo de Archiveras y Bibliotecarias. Las muchas horas de quietud les ablandan el glúteo. Además nos dice: Lo de nalgas es palabra que suena a galgas, fonéticamente floja, que sugiere culos abolsados, caídos. Además al hablar de culo en plural, nalgas se le parte en dos...Y el culo nos gusta más que sea una unidad, un valor intransferible y personal, un singular, como el alma.
Posaderas: sólo tienen posaderas las panaderas.
Trasero: tienen trasero las mujeres yegüales que se pasean por la calle Mayor de su pueblo convencidas de que tienen el mejor culo del partido judicial, y hasta se ponen borlas en el culo, los domingos, para pasear al salir de misa.
Glúteos: la palabra glúteos es la mejor para hablar del culo porque tiene la u profunda de culo, más ese y esa ele elástica que dan textura firme, gimnástica y temblorosa de un buen culo femenino y joven. Tienen glúteos las campeonas olímpicas, las gamuzas negras y Arantxa Sánchez-Vicario.
Culo: tiene culo generalmente la que va con otro por la calle, delante de nosotros, en tenue vaivén, la inasequible, la inabordable: ese culo heráldico y breve en el que nos habría gustado hacer alfarería con nuestras manos cansadas de matar, durante toda una vida, porque uno es alfarero de culos, del dulce barro de los culos.
Umbral prosigue "El culo, sí, es alfarería, si ustedes se fijan, una vasija o cántaro, ese sitio donde el cuerpo de la mujer pasa de las bellas formas a las bellas artes. Tanto va el culo la cama que al fin se lo rompen a la que tiene buen culo (aunque la acuñación ‘romper el culo’ pertenece al mundo de la homosexualidad)".
"En cuanto a los mejores culos de nuestra vida, a mí me gusta mucho el de Jacqueline Kennedy/Onassis, que era apenas una leve ola en el mar lineal de su cuerpo. Jacqueline tenía culo y la ex Thatcher tiene pompis. El culo/piloto de los culos, en el cine, ha sido el de Brigitte Bardot...Una cosa es pasear un culo y otra arrastrar un saco de patatas por detrás. Baudelaire anduvo con una judía tísica que tenía un culo mucho más lírico que el de la cuarentona Juana Duval. El culo sirve para casi todo, menos para sentarse.
"Octavio Paz nos dice que ‘el culo es serio’. ‘Ni el falo ni el culo tienen sentido del humor’. No estamos de acuerdo con el gran ensayista mejicano por lo que se refiere al culo. Ya dijo Mallarmé que ‘la carne es triste’. Pero la carne sólo es triste después. Antes del amor y el orgasmo, la carne –el culo– es alegre e incluso se expresa más que nuestras partes nobles, los ojos, por ejemplo. La seriedad con que una mujer pasea entre los hombres que la miran es una seriedad desmentida por la alegría de su culo itinerante.
"Por sus culos las conoceréis. Nos dice el ensayista. Nunca le toques el culo a una tonta, aunque sea hermosa, porque ya tienes tonta para toda la vida. De la mujer, a uno le importa mayormente la cara y el culo. O sea el ángel y la bestia. Hace falta en principio, una cara interesante, sugerente, comunicativa, cómplice. El hombre sólo se folla caras, aunque él crea otra cosa. El resto ya da igual. Pero, extendiendo estas nociones hay que contar con un culo. Lo malo del culo es que no se puede dialogar con él sobre narrativa posmoderna. Por eso digo que es importante la cara.
"Trasero es una vulgaridad impresentable, ni siquiera un eufemismo gracioso. Pompis es una cursilería de Serrano que le hace a la mujer un culo de abeja. Culo es una hermosísima palabra castellana y no soporto que los autores la sustituyan por posaderas y otras vulgaridades que denotan al que no es escritor. El paso de las pompis al culo ha sido el paso de la pequeña burguesía cursi a la sociedad de consumo, liberada, que no sólo consume la cosa, sino también su nombre.
"Y para terminar cito: ‘Si Hitler hubiese llevado lo suyo por la vía de los culos, y no de las caras, el mundo entero hubiera estado con él. No soy un nazi de los culos. ¿Quién no haría una guerra mundial por la selectividad y pureza de los culos?’...El culo femenino, grande o pequeño, alto o bajo, vestido o desnudo, es lo más infantil de la niña que buscamos siempre en la mujer. El culo es entonces el paraíso perdido de la infancia. El culo es infancia y por eso nos fascina...En el culo de la mujer se remansa y perpetúa la edad de oro suya y nuestra".

Nueva antología de poetas tabasqueños contemporáneos Tomo III

Para tener acceso total al libro ve a esta dirección:

Lectura de Jeremías Marquines

Ricardo Solís, Oscar Wong, José Dimayuga,
Jeremías Marquines y Ernesto Lumbreras

video

http://www.youtube.com/watch?v=0uIzrT32SMw

domingo 26 de abril de 2009

Encuentro de Escritores del Pacífico

Ricardo Solís, Oscar Wong, José Dimayuga, Jeremías Marquines
y Ernesto Lumbreras en la casona de Juárez de Acapulco.

lunes 6 de abril de 2009

YUNQUELAND: ENCUENTRO IBERAMERICANO DE POESIA CARLOS PELLICER

YUNQUELAND: ENCUENTRO IBERAMERICANO DE POESIA CARLOS PELLICER


http://www.caratula.net/Secciones/poesia/poesia-jeremias%20marquines.html
Presentación del libro

Varias especies de animales extraños cubiertos de piel jugando en una cueva con un pico mientras Richard Dadd observa desde un calabozo de Bethlem

de

Jeremías Marquines


el próximo lunes 13 de abril a las 19 hrs. en el Café-Bar “Las Hormigas” de la Casa del Poeta "Ramón López Velarde". Avenida Álvaro Obregón No. 73, colonia Roma. México, D.F.



Participan:
Pedro Serrano,
Armando Alanís Pulido y el autor.